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Plaza Arenales, el corazón verde de Villa Devoto

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Amén de su estación y la avenida Francisco Beiró, el barrio de Villa Devoto es conocido en toda la Ciudad de Buenos Aires por la plaza Arenales. Este espacio verde, situado en Fernández de Enciso y Nueva York, es el corazón devotense y de toda una zona porteña.

Sus orígenes se remontan al proyecto de urbanización de lo que luego sería Villa Devoto, diseñado por Carlos Buschiazzo y José Poggi para el Banco Inmobiliario, quien lo acercaría al entonces Intendente Guillermo Cranwell, el 4 de Abril de 1889. Ya en ese momento había una referencia a la hoy plaza Arenales, que llevaba originalmente el nombre “Santa Rosa”.

En 1894 llegaría la renominación, dando homenaje al General Juan Antonio Álvarez de Arenales, héroe de la Independencia, fallecido en 1831. La plaza tenía una superficie de cuatro manzanas cuadradas, rodeada por las calles Nacional y de la Capital (Chivilcoy), y dos diagonales, las avenidas Lincoln y Washington (hoy Fernández de Enciso). A las mismas les llegaría el pavimento para 1897 y el adoquín ya entrado el Siglo XX.

En 1908, existió la intención de montar un monumento que recuerde la figura de Arenales, pero no prosperó. La iniciativa que terminaría resultando, desde 1958, sería finalmente la de homenajear en el centro de la plaza a la Bandera Nacional, mencionando los nombres del citado general, de José de San Martín y Manuel Belgrano, diseñado por Luis Perlotti. Esto, además de una estatua de menor tamaño, con la figura de Antonio Devoto.

La leyenda cuenta que previo a la conformación del monumento, existió en un breve período una fuente de agua en el centro de este espacio verde, pero fue dejada sin efecto luego de una tragedia que le costó la vida a un menor.

En cuanto a su arbolada, la misma es abundante en la Plaza Arenales, y reúne palmeras, pinos cipreses y casuarinas. Desde la parte lúdica, hay dos espacios de juegos infantiles, donde se destaca la presencia de una tradicional calesita. A la vez, en su césped se suele practicar fútbol o entrenamiento de variadas disciplinas, mientras que en sus veredas o contorno, es habitual ver corredores, ciclistas o personas andando en rollers.

El bajo enrejado es una particularidad llamativa de la Arenales, dado que otros espacios similares oscilan entre las rejas altas que permiten el cierre nocturno o la falta de ellas. A su vez, tiene abundancia de bancos en su interior, fundamentalmente en sus senderos internos.

La plaza es rodeada por el centro comercial, gastronómico y cultural del barrio. El Hospital Zubizarreta, que atiende pacientes de todo el noroeste porteño, se sitúa justo enfrente. En otro tramo, está la Escuela Antonio Devoto, y en el extremo opuesto, la biblioteca homónima.