El Museo Perlotti inaugura una muestra homenaje a Oriana y Locaso
La escultura argentina volverá a ocupar un lugar central en la escena cultural porteña con la inauguración de “Lo arcaico por venir. Esculturas de Antonio Oriana y Rubén Locaso”, una exposición que abrirá sus puertas el jueves 14 de mayo a las 17 en el Museo de Esculturas Luis Perlotti.
La propuesta no solo rescata la obra de dos artistas fundamentales del arte nacional, sino que también invita a pensar cómo la materia, el cuerpo y el tiempo dialogan a través de generaciones y estilos profundamente distintos.
“Lo arcaico por venir” forma parte del ciclo Homenaje a Grandes Maestros y busca poner en valor a figuras que dejaron una marca decisiva dentro de la escultura contemporánea argentina.
Bajo la curaduría de María José Pérez, la muestra propone un recorrido donde las obras parecen conversar entre sí, revelando tensiones, búsquedas y formas de entender el arte que todavía interpelan al presente.
La exposición reunirá trabajos realizados entre las décadas de 1980 y 2000 y estará emplazada en la sala del primer piso del museo ubicado en Pujol 644, en el barrio de Caballito.
Allí convivirán esculturas y piezas bidimensionales de Antonio Oriana y Rubén Locaso, dos artistas que desarrollaron lenguajes propios y que, aun desde perspectivas diferentes, coincidieron en una misma necesidad: explorar la condición humana desde la materia.
En el caso de Rubén Locaso, escultor nacido en Italia en 1934 y radicado posteriormente en Buenos Aires, la figura humana aparece atravesada por una fuerte tensión expresiva.
Su obra se caracteriza por un permanente movimiento interno, donde el cuerpo parece expandirse, abrirse y desafiar sus propios límites.
Formado en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón, institución en la que además ejerció como docente y titular de cátedra, Locaso construyó una producción artística reconocida tanto en Argentina como en el exterior.
Su trabajo estuvo profundamente influenciado por la tradición clásica, aunque reinterpretada desde una mirada contemporánea y experimental.
Las esculturas que integran esta exposición permiten observar esa búsqueda constante de equilibrio entre lo figurativo y lo abstracto, entre la solidez de la forma y la sensación de inestabilidad.
En muchas de sus piezas, el cuerpo deja de ser únicamente representación para transformarse en pregunta, en símbolo y en conflicto.
Antonio Oriana, por su parte, desarrolló una línea estética muy diferente, marcada por la síntesis y la condensación formal. Nacido en Buenos Aires en 1931 y fallecido en 2022, Oriana construyó una obra donde la materia adquiere un protagonismo absoluto.
Sus esculturas trabajan sobre la fragmentación y la insinuación del cuerpo humano, pero desde una lógica interna rigurosa y precisa, donde cada volumen parece pensado como parte de una estructura orgánica mayor.
También formado en la Prilidiano Pueyrredón, Oriana fue consolidando un lenguaje artístico de gran densidad material.
Su obra dialoga tanto con referencias originarias como con conceptos ligados a la modernidad escultórica.
Esa dualidad es, justamente, uno de los ejes que atraviesa la muestra: cómo lo ancestral puede convivir con lo contemporáneo y cómo ciertas preguntas sobre la forma, el espacio y el tiempo siguen vigentes décadas después.
La curaduría de María José Pérez busca precisamente generar ese cruce entre universos distintos. Lejos de presentar una exhibición retrospectiva convencional, la propuesta se construye como un intercambio entre dos maneras de pensar la escultura.
En ese diálogo aparecen coincidencias y contrastes: la tensión frente a la síntesis, la apertura frente a la condensación, la expansión frente al repliegue.
El título de la muestra tampoco es casual. “Lo arcaico por venir” remite a la idea de que ciertas formas primitivas o esenciales continúan proyectándose hacia el futuro.
La escultura, en este sentido, aparece como una disciplina capaz de conectar tiempos diferentes, donde la memoria y la experimentación conviven en un mismo territorio material.
El visitante no solo se encontrará con obras terminadas, sino también con procesos, huellas y gestos que sobreviven al paso del tiempo.
La inauguración contará además con la participación del Dúo Zito–Muñoz, que ofrecerá un repertorio de música de cámara pensado para acompañar el clima de la exposición.
La combinación entre escultura y música buscará potenciar la experiencia sensorial del recorrido, generando un encuentro entre distintas disciplinas artísticas dentro del mismo espacio.
El homenaje a Oriana y Locaso también funciona como una oportunidad para revisar el lugar de la escultura dentro del arte argentino contemporáneo.
Aunque muchas veces queda relegada frente a otras expresiones más masivas o mediáticas, la disciplina mantiene una enorme capacidad de innovación y reflexión estética.
En tiempos donde predominan las imágenes digitales y el consumo veloz, la experiencia física y material que propone la escultura adquiere un valor particular.
El Museo de Esculturas Luis Perlotti se ha convertido en los últimos años en uno de los espacios culturales más activos para la difusión y preservación de la escultura argentina. Con una programación orientada tanto a artistas históricos como contemporáneos, el museo busca acercar este lenguaje artístico a nuevos públicos y consolidar su patrimonio cultural.
La muestra podrá visitarse de lunes, miércoles, jueves y viernes de 11 a 19, mientras que sábados, domingos y feriados abrirá de 11 a 20.
Los martes permanecerá cerrado. Además, habrá jornadas gratuitas los miércoles y beneficios especiales para jubilados, estudiantes universitarios, personas con discapacidad, excombatientes de Malvinas y menores de 12 años.
“Lo arcaico por venir” no solo recupera la obra de dos escultores imprescindibles, sino que también propone detenerse frente a piezas que invitan a observar con otra velocidad y otra profundidad.
En una época atravesada por la inmediatez, la exposición ofrece un espacio para volver a mirar la materia, el cuerpo y el tiempo desde una sensibilidad distinta.
