El Patio Colonial se llena de historia y música todos los domingos

El Patio Colonial se llena de historia y música todos los domingos

La Ciudad vuelve a abrir una ventana privilegiada a su memoria sonora: desde el 11 de enero y hasta el 1° de marzo, todos los domingos a las 18, el Patio Colonial de la Casa del Virrey Liniers será escenario de un ciclo de conciertos gratuitos que rinde homenaje a las músicas declaradas Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, con artistas de trayectoria y un recorrido que cruza fronteras, épocas e identidades.

No se trata solo de una programación musical: es una apuesta cultural que vuelve a poner en valor géneros que nacieron en patios, orillas, puertos y celebraciones populares, y que hoy siguen latiendo con fuerza en la voz y los instrumentos de nuevas generaciones de intérpretes.

En su segundo año consecutivo, el ciclo de conciertos de músicas patrimoniales consolida una propuesta que combina acceso libre, calidad artística y un entorno cargado de historia.

El Patio Colonial, ubicado en Bolívar 462, se transforma cada domingo en un espacio de encuentro donde el tango, el candombe, el flamenco, el chamamé, el bolero y la guarania dialogan entre sí, recordándonos que la cultura no es un objeto estático sino una práctica viva.

El tango, quizá el más emblemático de estos géneros para el público local, fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad a partir de una candidatura conjunta presentada por Buenos Aires y Montevideo.

Ese reconocimiento internacional no solo celebró su relevancia histórica, sino que también asumió un compromiso: sostener su difusión en sus múltiples expresiones, desde las formas más clásicas hasta las búsquedas contemporáneas y alternativas que hoy conviven en escenarios y milongas.

El candombe, por su parte, remite a una raíz afro-uruguaya que se transmitió de generación en generación dentro de familias descendientes de africanos esclavizados.

Con el paso del tiempo, se convirtió en una manifestación compartida por toda la sociedad uruguaya y en un símbolo de resistencia cultural, donde el tambor es memoria, celebración e identidad colectiva.

El flamenco aporta al ciclo una sonoridad distinta, nacida en el sur de España de la fusión entre el cante, la danza y la música.

Reconocido por la UNESCO como una de las expresiones más significativas del patrimonio cultural inmaterial andaluz, el flamenco es también una contribución universal de la cultura española, capaz de emocionar más allá de idiomas y fronteras.

Desde el litoral argentino llega el chamamé, una forma de expresión profundamente ligada a la provincia de Corrientes, pero extendida por el noreste del país y regiones de Brasil, Uruguay y Paraguay.

En el chamamé conviven elementos guaraníes, afroamericanos y europeos, y su universo va mucho más allá de la música y la danza: incluye el paisaje, la gastronomía, las historias familiares y una manera particular de sentir el tiempo y la tierra.

El bolero, nacido en Cuba y desarrollado con fuerza en México, suma al ciclo una tradición de canciones que atravesaron generaciones y se transformaron en verdaderos himnos populares.

Su valor artístico y su influencia cultural crecieron con los años, al punto de convertirse en una banda sonora común para el amor, el desamor y la nostalgia en buena parte de América Latina.

Completa este mapa sonoro la guarania, género creado en 1925 por el músico y compositor paraguayo José Asunción Flores.

De ritmo lento y acompasado, la guarania combina melodías profundas con letras poéticas que retratan la realidad social y las luchas del pueblo paraguayo, consolidándose como una de las expresiones más sensibles de su identidad cultural.

La programación del ciclo refleja esa diversidad. En enero, la apertura estará a cargo de Ana Cortés junto a Héctor Romero y bailaoras, con un repertorio que cruza flamenco, bolero y tango.

Le seguirán propuestas como la de Daisy Lombardo y Adrián Henríquez, que recorrerán cinco lenguajes musicales nacidos en los márgenes, y la presentación de Mica Sancho con Federico Montenegro, combinando técnica, emoción e intimismo.

Febrero continuará con artistas de amplia trayectoria nacional e internacional, como Nico del Cid y Max Serral, el trío M L M con arreglos propios, y el dúo conformado por Hernán Crespo —ganador del Premio Gardel al Mejor Álbum de Chamamé— y Coni Muller, quienes traerán al escenario la música del litoral argentino. Hacia fin de mes, Florencia Suárez y Daniel Homer propondrán un cruce de repertorios que incluye obras propias y clásicos de distintos autores.

El cierre, el domingo 1° de marzo, estará a cargo de Víctor Simón y Jimena Gómez, con un programa que integrará candombe, tango, bolero, guarania y chamamé, reafirmando el espíritu del ciclo: mostrar cómo estas músicas dialogan entre sí y siguen vigentes cuando encuentran intérpretes comprometidos con su historia y su presente.

La entrada a todos los conciertos será libre y gratuita, sin necesidad de inscripción previa, una decisión que refuerza el carácter público y accesible de la propuesta, y que invita tanto a vecinos como a visitantes a acercarse sin barreras a un patrimonio que es de todos.

En tiempos de consumo rápido y agendas saturadas, este ciclo propone detenerse, escuchar y reconocerse en músicas que narran quiénes somos y de dónde venimos. Cada domingo, el Patio Colonial se convierte así en un espacio donde la memoria cultural no se exhibe: se comparte y se vive.

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