Una jornada para repensar el rol de las mujeres en el Estado
En un contexto donde la agenda de género sigue marcando el pulso de las instituciones, el Salón Presidente Perón se convirtió en escenario de un encuentro que buscó mucho más que conmemorar: visibilizar, reconocer y reforzar el papel central de las mujeres dentro del entramado legislativo.
La convocatoria reunió a trabajadoras de distintas áreas con un objetivo claro: poner en valor su rol cotidiano y sostener una conversación necesaria sobre equidad, derechos y participación real.
“La igualdad no es un tema de un día o de un mes, es una causa que debemos sostener todos los días del año”, se escuchó con fuerza durante el acto, sintetizando el espíritu de una jornada atravesada por testimonios, trayectorias y definiciones políticas que buscaron ir más allá de lo simbólico.
El evento contó con la presencia de autoridades de peso dentro de la estructura institucional: el vicepresidente primero Matías López, el secretario administrativo Christian Gribaudo, el secretario parlamentario Pablo Schillagi, junto a Karina Tur, Ornela Vanzillotta y Nélida Longobardi, entre otros funcionarios.
Desde el inicio, quedó claro que no se trataba de una actividad protocolar más, sino de un espacio de reflexión activa sobre el presente y el futuro del rol de las mujeres en la vida pública.
La apertura estuvo a cargo de Mirta Coloca, quien desde el Equipo Interdisciplinario planteó la necesidad de abordar el 8 de marzo no solo como una fecha en el calendario, sino como una instancia para revisar prácticas, estructuras y oportunidades dentro de la institución.
En esa misma línea, las intervenciones posteriores aportaron una mirada amplia, atravesada por experiencias personales y profesionales que evidencian avances, pero también desafíos pendientes.
Uno de los momentos más significativos fue el testimonio de Mónica Santos, quien repasó su recorrido desde la docencia hasta su desarrollo dentro del ámbito legislativo.
Su relato puso en evidencia cómo el acceso a oportunidades y el acompañamiento institucional pueden ser determinantes en la construcción de una carrera.
No fue un detalle menor que destacara haber podido completar su formación como socióloga en ese proceso, marcando un cruce claro entre educación, trabajo y crecimiento personal.
También tomó la palabra Maricel Correa, desde el Museo Legislativo, aportando una perspectiva histórica que permitió dimensionar el camino recorrido por las mujeres dentro de estos espacios. En paralelo, las intervenciones políticas reforzaron la necesidad de sostener políticas activas de inclusión.
Matías López subrayó la importancia de incorporar distintas miradas en el funcionamiento diario de la institución, destacando que el trabajo en equipo no puede pensarse sin la participación activa de las mujeres.
En un tono similar, Christian Gribaudo insistió en que la igualdad debe ser una práctica constante y no una consigna ocasional.
Sin embargo, fue el mensaje de Nélida Longobardi el que aportó una carga emocional particular. Con más de seis décadas de trayectoria, su intervención condensó experiencia, esfuerzo y una mirada profundamente humana sobre el trabajo.
Su llamado a la perseverancia no sonó a frase hecha, sino a una síntesis de vida: una invitación directa a sostener la lucha por más oportunidades.
Por su parte, Ornela Vanzillotta introdujo una cuota de realismo al señalar que, si bien se han logrado avances significativos en materia de derechos, el camino hacia la igualdad plena todavía es largo. Esa tensión entre logros y pendientes atravesó toda la jornada.
El cierre estuvo a cargo de la diputada Silvia Lospennato, quien puso el foco en la necesidad de consolidar espacios de participación y compromiso colectivo.
Su planteo fue claro: el desafío no es solo sostener lo conquistado, sino profundizarlo hasta alcanzar una sociedad verdaderamente igualitaria.
En ese punto, el reconocimiento al trabajo cotidiano de las mujeres dentro de la institución apareció como un eje central.
Lo que dejó el encuentro fue una conclusión difícil de esquivar: la transformación no depende únicamente de discursos, sino de prácticas sostenidas en el tiempo.
La construcción de equidad, en definitiva, se juega tanto en las grandes decisiones como en los gestos cotidianos que configuran la cultura institucional.
