Nuevo examen obligatorio para administrar consorcios en la Ciudad

Nuevo examen obligatorio para administrar consorcios en la Ciudad

Desde agosto, quienes aspiren a obtener la matrícula para administrar consorcios en la Ciudad de Buenos Aires deberán superar una nueva instancia de evaluación presencial.

El cambio apunta a reforzar la acreditación de conocimientos para una actividad que implica manejar recursos, cumplir obligaciones legales y responder ante miles de vecinos que viven bajo el régimen de propiedad horizontal.

La novedad ya comenzó a aplicarse y modifica uno de los requisitos centrales para ingresar a la actividad. El tradicional examen oral dejó paso a una prueba individual, escrita y de opción múltiple, con una calificación mínima de 6 puntos para poder avanzar en el proceso de matriculación.

Para ejercer profesionalmente como administrador de un consorcio porteño es obligatorio estar inscripto en el Registro Público de Administradores de Consorcios, organismo encargado de otorgar la matrícula y acreditar a las personas habilitadas para desarrollar esta tarea.

A partir de agosto, quienes soliciten el alta deberán demostrar, además, que cuentan con los conocimientos necesarios para afrontar las responsabilidades que demanda la administración de un edificio.

El nuevo mecanismo consiste en una evaluación presencial, individual y por escrito. Los aspirantes deberán responder preguntas de múltiple choice vinculadas con los conocimientos y obligaciones que forman parte de la actividad. La intención es establecer un procedimiento más ágil y ordenado para comprobar la idoneidad de quienes buscan incorporarse al registro.

Hasta ahora, la instancia de evaluación se realizaba de manera oral ante mesas examinadoras. El crecimiento en la cantidad de solicitudes y la experiencia recogida en los últimos llamados llevaron a modificar esa modalidad.

Con el sistema escrito, se busca simplificar la realización de los exámenes y acelerar también la corrección de las pruebas, sin dejar de lado la exigencia de acreditar una preparación adecuada.

La evaluación será obligatoria para todas las personas que soliciten la inscripción o el alta de matrícula ante el Registro Público de Administradores de Consorcios. Esto incluye tanto a quienes pretendan ejercer la profesión de manera independiente como a aquellos que lo hagan en representación de una persona jurídica.

Para poder presentarse, los aspirantes deberán cumplir previamente con algunos requisitos. Entre ellos, acreditar su identidad mediante un DNI vigente y contar con el certificado de aprobación del curso de capacitación exigido por la normativa.

Es decir, la evaluación no reemplaza la instancia formativa previa, sino que se suma como un paso destinado a verificar los conocimientos adquiridos antes de acceder a la matrícula.

El sistema de calificación también establece parámetros concretos. Las pruebas serán evaluadas con una escala de 1 a 10 y será necesario obtener, como mínimo, 6 puntos para aprobar.

Una vez realizada la evaluación, el resultado deberá ser comunicado al aspirante dentro de los cinco días hábiles siguientes.

Quienes no logren superar la prueba no quedarán definitivamente excluidos del proceso. La normativa contempla la posibilidad de volver a presentarse a un nuevo llamado, siempre dentro del plazo de un año contado desde la fecha de la evaluación no aprobada.

De esta manera, los aspirantes tendrán una nueva oportunidad para acreditar los conocimientos requeridos y continuar con el trámite de inscripción.

Durante agosto se realizaron las primeras evaluaciones bajo esta nueva modalidad y participaron 121 aspirantes, un número que permitió poner en funcionamiento el sistema y avanzar con el nuevo esquema de acreditación.

El próximo llamado para rendir está previsto para el 10 de septiembre, cuando nuevos postulantes podrán presentarse para cumplir con este requisito.

La administración de un consorcio involucra una serie de responsabilidades que impactan directamente en la vida cotidiana de los propietarios e inquilinos.

El administrador debe intervenir en cuestiones vinculadas con la gestión de gastos comunes, el mantenimiento de los espacios y servicios, el cumplimiento de obligaciones administrativas y la relación con los distintos integrantes del consorcio.

Por eso, la incorporación de una instancia específica para evaluar conocimientos busca fortalecer la profesionalización de una actividad que tiene una incidencia directa en miles de edificios porteños.

La matrícula no solo habilita formalmente para ejercer, sino que también forma parte de un sistema de control sobre quienes asumen la administración de recursos y toman decisiones que afectan al funcionamiento cotidiano de cada comunidad.

El cambio, además, permite unificar el procedimiento de evaluación mediante un formato individual y escrito. La utilización de preguntas de opción múltiple facilita una corrección más rápida y objetiva, al tiempo que permite responder a una demanda creciente de personas interesadas en obtener la habilitación profesional.

La puesta en marcha del nuevo examen representa, así, un paso más dentro del proceso de profesionalización de los administradores de consorcios en la Ciudad.

Con requisitos de capacitación, acreditación de identidad y una evaluación obligatoria para demostrar conocimientos, el objetivo es elevar los estándares de acceso a una actividad que exige preparación y responsabilidad.

De cara a los próximos llamados, quienes busquen matricularse deberán incorporar esta nueva instancia como parte indispensable del trámite.

La aprobación del examen será ahora una condición necesaria para avanzar hacia la inscripción y obtener la habilitación correspondiente.

Con este nuevo sistema, la Ciudad apuesta a una administración de consorcios con mayores exigencias de formación y conocimientos.

El desafío será que la nueva modalidad permita agilizar los trámites sin perder de vista el objetivo central: contar con profesionales preparados para gestionar, con responsabilidad, la vida cotidiana de los edificios porteños.

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